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Los incendios forestales constituyen la mayor amenaza para la conservación de los montes causando un grave perjuicio ecológico, social y económico.

Los bosques son necesarios para la persistencia humana. Nos proporcionan una gran cantidad de bienes y servicios como es la producción de oxígeno, la absorción de las emisiones de CO(los bosques contienen el 80% de todo el carbono almacenado en la vegetación), la regulación de los ciclos del agua, la protección del suelo contra la erosión, la mejora de la biodiversidad, etc. -servicios ecosistémicos no cuantificados necesarios para nuestra subsistencia-, que unido al aprovechamiento del monte (madera, leñas, pastos, setas, etc.), al uso recreativo, turístico y paisajístico del que disfrutamos, cierran el círculo de todos los beneficios que  nos proveen. Protegerlos y conservarlos es clave para un desarrollo sostenible del mundo, siendo responsabilidad de todos.

Los incendios forestales van en aumento. En España, 2017  ha sido el año con más hectáreas quemadas en el último lustro y el segundo peor del decenio, solo superado por 2012, según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), que señala que 2017 ha sido el cuarto del decenio con más fuegos, con 13.793. Han ardido un total de 178.233,93 hectáreas, casi el doble de la media de los últimos diez años (87.385,35) y con un aumento total de siniestros de 11,57% respecto a la media del último decenio, siendo el tercer año con mayor número de siniestros del último decenio. Se han producido 56 Grandes incendios Forestales (GIF), incendios que superan las 500hectáreas forestales afectadas, un 173,68% más que la media de los últimos diez años.

La estrategia de la lucha contra los incendios forestales  tradicionalmente se ha centrado en las acciones de detección y extinción, actuaciones mucho más costosas que la prevención y con un enorme perjuicio ecológico, social y económico.

El proyecto “incendiosZero” nace del convencimiento de la importancia que tienen las acciones preventivas para minimizar la posibilidad de  incendio y su propagación, especialmente cuando son integradas en las prácticas habituales de manejo del territorio de las poblaciones rurales (podas, pastoreo extensivo, aprovechamiento de leñas, etc.).

El objetivo es luchar contra los incendios forestales de España mediante la colaboración de la sociedad (entidades, empresas y ciudadanos), haciéndola partícipe y sensibilizándola sobre la importancia que tiene proteger y preservar los bosques por todos los beneficios que nos aportan, es una llamada a la acción. Busca evitar el perjuicio presente y futuro que supone el fuego, revirtiendo su dinámica a través de acciones que generen un triple impacto positivo: ecológico, económico y social.

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